Inicio Educación Financiera Herramientas Opiniones Contacto

Aprende a Ahorrar 100 Mil pesos Rápidamente en Colombia

25/12/2025 ⏱ 5 min lectura
Contenido

Esto es un análisis y enfoque editorial de Código Millonario.

Cómo ahorrar 100.000 pesos en 30 días aunque ganes poco

Ahorrar 100 mil pesos colombianos

No todos están listos para empezar a ahorrar, y lo entiendo. Para muchas personas, incluso dar el primer paso puede parecer casi imposible, y no los culpo. Para unos pocos es sencillo, porque no requiere una lógica extrema. Sin embargo, diseñé este artículo y esta sección en Código Millonario porque aprender a manejar el dinero es fundamental, incluso cuando para la mayoría parece algo inalcanzable.

Quiero anticiparme diciendo que, para la mayoría, ahorrar 100.000 pesos puede parecer poco dinero. No obstante, para quienes están empezando, puede sentirse como un reto totalmente alejado de sus posibilidades actuales. Este artículo no es sobre motivación ni sobre cambiar tu mentalidad financiera. Es una guía práctica para que te demuestres a ti mismo que sí puedes guardar dinero, incluso si hoy sientes que no te alcanza.

Todos estuvimos ahí, con temor e incertidumbre, hasta que encontramos una salida, un escape a ese problema. Por eso, aquí te presento un sistema que me sirvió para dar mi primer paso y ahorrar 100 mil pesos colombianos, y cómo eso me ayudó después a aumentar poco a poco las cantidades que podía ahorrar.

En este caso, no vas a necesitar ganar más de lo que ya ganas, sin importar de dónde provengan tus ingresos. No hay exclusiones ni preferencias en esta sección. Tampoco necesitas hacer sacrificios extremos ni convertirte en un experto en finanzas, como muchos te hacen creer hoy en día. Para lo que te voy a enseñar, solo necesitas seguir un plan simple durante 30 días.

Nuestro objetivo aquí no es volverte rico, y quiero dejarlo claro. No se trata de que te vayas de viaje con lo ahorrado ni de promesas que superen los límites de lo realista en este capítulo. Se trata, simplemente, de demostrarte a ti mismo que tener control sobre tu dinero es posible, sin importar cuánto ganes, incluso si hoy sientes que no es suficiente para ahorrar.

Para lograr algo, basta con quererlo de verdad; lo demás son excusas.

El reto: ahorrar 100.000 pesos en 30 días

En cuanto a mi experiencia, cuando inicié a ahorrar 100 mil pesos, lo que me resultó difícil no fue empezar, sino que, después de tener algo de dinero ya guardado, gastarlo y sentir el arrepentimiento que me consumía por dentro por haber faltado a mi propia lealtad, a mis principios. Después decía: “esta vez sí lograré la meta de 100 mil pesos”, y repetía ese ciclo eternamente hasta que me agoté mentalmente.

Esta alternativa que me sirvió para iniciar mi ahorro y romper esa barrera del ciclo interminable de iniciar, gastar y volver a empezar, consiste en entender este principio simple que, de forma inconsciente, la mente humana guarda.

¿Qué sucede en nuestra mente?

La mente ve el ahorro así:

  • Lo siente disponible.
  • Lo gasta.
  • Se frustra.
  • Abandona.
  • Vuelve a empezar.
  • Ciclo infinito. Error cometido, espero lo entiendas, es así de simple.

Ahora que entiendes este patrón, el siguiente paso que me ayudó no solo a iniciar, sino a sostener el ahorro hasta cumplir conmigo mismo la meta de los 100 mil pesos, fue el siguiente.

Primero:

Iniciar como las otras veces, solo que esta vez ya era más astuto y no dejaría que, por nada, mi mente me engañara. Así que hice esto.

Segundo:

Iniciar con lo que pude. Quizás fueron 10.000 o 25.000 pesos por semana, o algo más ligero, por decirlo así: 3.500 pesos diarios aproximadamente. Esta vez estaba en modo guerra e iba armado con todo para lograrlo; cada peso contaba aquí.

Tercero:

Privar de la libertad a ese ahorro. Para no caer siempre en el error de gastar mi dinero hasta el momento ahorrado, sabía que debía internarlo en un lugar del que no fuera fácil sacarlo, que fuera molesto o no rápido de obtener. En mi caso, se lo entregué a un familiar de confianza, y él se opondría a dármelo, sabiendo que no lo necesitaría bajo ninguna situación.

Cuarto:

Engañar a mi mente haciéndole creer que ese dinero ya no existe. Esta acción fue la que más me costó, porque aquí tenía que engañarme a mí mismo, hacerme creer que ese dinero realmente no existía. Opté por hacer otra cosa cuando se me ocurría gastarlo o tomarlo como alternativa. En mi caso, me iba a leer o a practicar algún deporte. Esto subía mi ánimo y lograba mantenerme motivado a cumplir mi meta. A veces nuestra mente se aburre y pueden aparecer hábitos no muy buenos; subir el estado de progreso refuerza la acción de cumplir tus propósitos.

Cuando lo ves de esta forma, el reto deja de sentirse tan grande. Vives en paz contigo, con tus objetivos; te olvidas del proceso y empiezas a vivirlo. No lo veas desde el punto de vista de alguien siempre feliz, porque soy alguien que, como todo el mundo, siempre tiene problemas que resolver. Ahorrar no es propio de personas felices o no, no es propio de gente con dinero, no es una moda: eres tú contra ti mismo.

Empezar y abandonar no es fracasar: es aprender exactamente cómo no hacerlo.

De dónde sale el dinero (sin sufrir)

Este punto es importante, aunque no sea el problema principal. Quiero dejar algo claro desde el inicio: cuando empecé a ahorrar 100 mil pesos, no me enfoqué obsesivamente en saber de dónde iba a salir cada peso. En mi caso, no fue determinante identificar exactamente la fuente del dinero, sino comprometerme con la meta.

Lo único que tuve claro desde el principio fue que debía inyectar montos pequeños de forma constante. De lo contrario, no habría sido posible lograrlo. Para iniciar un ahorro de 100 mil pesos no hace falta una planificación extrema, ni pensar como si estuvieras construyendo una gran empresa. Es más simple: “quiero ahorrar 100 mil pesos, empiezo ahora y comienzo con esta cantidad”, sin complicarte demasiado con el origen.

No obstante, la mayoría se confunde y evita ahorrar porque cree que hacerlo significa dejar de vivir o hacer sacrificios grandes. Y están equivocados. Puedo asegurarte que, durante todo el tiempo que he ahorrado, mi vida ha seguido con normalidad: nada entró en caos, no hubo pérdidas, ni sufrimiento. De hecho, ocurrió lo contrario: los beneficios fueron mayores.

La realidad se acerca más a esta verdad: el dinero casi nunca se va en un solo gasto grande, sino en pequeñas decisiones que repetimos todos los días sin pensarlo.

En muchos casos no es que gastes mucho, es que gastas seguido, poco a poco y sin percibirlo. Ahí es donde aparece el margen para ahorrar sin sufrir.

La verdad cruda que nadie dice sobre el ahorro

En mi caso, durante un tiempo me prohibí algunos caprichos para poder sostener mis planes de ahorro. No fue algo extremo, solo decisiones conscientes.

¿Qué me prohibí de forma temporal?

Aquí quiero aterrizar la idea de forma simple. Estos son ejemplos comunes de dónde suele salir ese dinero:

  • Café, gaseosa o snacks comprados por costumbre, no por necesidad.
  • Pedidos por antojo cuando no tenías pensado gastar.
  • Suscripciones que casi no usas, pero siguen cobrando cada mes.
  • Compras pequeñas “porque sí”, que parecen inofensivas en el momento.

Estas acciones de restricción yo las utilicé para llevar mis ahorros a otro nivel. No son obligatorias si solo quieres empezar, pero aquí va una verdad que casi nadie dice: muchas personas que avanzan financieramente se restringieron, aunque sea por un tiempo, de comodidades no esenciales del día a día.

Algunos simplemente reemplazaron esos gastos por deporte, estudio, lectura, mejores relaciones humanas o actividades que sí aportan valor real a su progreso, mientras se olvidaban de ese ahorro y este iba aumentando casi en automático.

Hay quienes sufren porque quieren y hay quienes sufren porque vale la pena.

El ahorro debe salir primero

Esto es un mito y una falsa verdad que nos hicieron creer como un régimen obligatorio. Esta idea de sacar el dinero del ahorro primero es aburrida y muy ambigua. El método que sí me funcionó a mí no se trató de estar pensando de dónde iba a salir el dinero, si debía apartarlo primero o después, si debía rendirle atributos o alabanzas para atraer buena suerte o fortuna. Todo esto solo nublaba mi mente y me hacía desistir de ahorrar.

¿Que si completaría mi meta de los 100 mil pesos? Mi ahorro salió de donde surgiera la oportunidad, así de claro y sin teorías raras. Me encontraba en modo guerra, como lo dije anteriormente, así que cualquier centavo apilado sumaba a mi ejército de los 100 mil. No esperé que el sol brillara ni que el dinero cayera del cielo; solo me hice consciente de cada peso y sabía que mientras más pesos acumulados tuviera, más rápido se lograría.

En tu caso, puedes ahorrar separando primero la parte del ahorro o dejándola después de los gastos. Aquí no te diré qué debes hacer primero; solo te aconsejo que lo hagas. No importa cuándo ni de dónde. Esto no se trata de confundir tu mente, se trata de acción sobre decisión y claridad de objetivos.

Pensar demasiado es la forma más común de no empezar.

Cómo evitar romper el reto a mitad de mes

¿Qué hice yo? Tan simple como eso.

Una vez que el ahorro ya está en marcha, el verdadero reto no es sumar más dinero, sino proteger lo que ya lograste. Aquí es donde la mayoría falla.

Yo no intenté ser más fuerte que mis impulsos. En lugar de eso, diseñé un sistema para no tener que pelear con ellos. Guardé el dinero en un lugar donde acceder no fuera inmediato ni cómodo.

Cada impulso tenía que pasar por un proceso: pensar, esperar, justificar. Y ese pequeño retraso fue suficiente para que muchas ganas de gastar se desinflaran solas.

Este método no se trata de prohibirte gastar, sino de ganar tiempo. Cuando una compra no puede hacerse en el momento, deja de sentirse urgente y pierde poder.

Si hoy estás ahorrando, no confíes en tu motivación: confía en la distancia. Entre más lejos esté el dinero, más fácil será cumplir el reto sin desgaste mental.

No es autocontrol. Es estrategia aplicada.

Apóyate en herramientas, no en fuerza de voluntad

Muchas veces confiar solo en la fuerza de voluntad suele fallar. No porque la gente sea débil, sino porque la voluntad se cansa. Fallar una y otra vez sin resultados es peor que fallar, analizar las causas y solucionarlas. Los sistemas, en cambio, no se cansan, no discuten contigo y no negocian con tus impulsos.

Apoyarte en herramientas simples, como separar el dinero, registrar avances o marcar visualmente tu progreso, hace que el ahorro deje de depender de tu estado emocional o de cómo te sientas ese día.

No se trata de controlar tu mente, sino de quitarle decisiones innecesarias y pensamientos de dificultad. Cuando el sistema está claro, cumplir el reto se vuelve casi automático. Si necesitas apoyo extra, puedes ayudarte con algunas herramientas simples que te permiten visualizar tu progreso y las consecuencias de cada decisión.

Aquí puedes encontrar calculadoras, simuladores y evaluaciones que te muestran qué pasa cuando gastas hoy o ahorras mañana. No te dicen qué hacer; te muestran las consecuencias.

Planificar antes de empezar te ahorra la mitad de los tropiezos en el camino.

Más que 100.000 pesos

Ahorrar 100.000 pesos no se trata solo de una cifra. No es un número mágico ni una meta que te va a cambiar la vida de un día para otro. En realidad, lo importante no es cuánto guardas, sino el acto de empezar. Porque cuando decides separar tu primer dinero, por poco que parezca, estás cambiando tu mentalidad.

No necesitas hacerlo perfecto. No tienes que tener el mejor salario, ni un presupuesto impecable, ni todas tus finanzas resueltas. Solo necesitas empezar. Ese primer ahorro, incluso si es pequeño, vale más por lo que te enseña que por la cantidad que guarda. Te demuestra que sí puedes decirle “no” a un gasto innecesario y “sí” a tu futuro.

Al principio puede sentirse insignificante. Puede que pienses que 100.000 pesos no alcanzan para nada grande. Pero lo que realmente estás construyendo es un hábito. Estás entrenando tu disciplina, tu paciencia y tu capacidad de pensar a largo plazo, algo que la mayoría nunca hace.

Empieza hoy, no mañana ni cuando ganes más. Hoy. Porque en 30 días, aunque el monto no sea enorme, tu relación con el dinero ya no será la misma. Vas a empezar a verlo como una herramienta y no solo como algo que se va tan rápido como llega.

No necesitas hacerlo perfecto. Solo necesitas empezar. A veces, el primer ahorro vale más por lo que te enseña que por la cantidad que guarda.

Y ese cambio de mentalidad, bro… vale mucho más que cualquier billete guardado.

Código Millonario Recomienda